miércoles, 16 de noviembre de 2016

Con el avance de la edad los impedimentos se asocian mas con la salud psicológica, que  la física quienes son activos sienten mayor deleite por la vida, alta auto estima, y satisfacción, que los que están inactivos.
En esta etapa el sentimiento religioso aumenta. Por lo que de esta forma observamos que en la adultez tardía aparecen características propias de esta edad.

jubilación a tiempo completo
retiro del liderazgo y de  actividades comunitarias
ruptura del matrimonio a causa de muerte de uno de los cónyuge
perdida de independencia
perdida de interés en metas y planes
integración a grupos de gente mayor
esculpar tiempos pasados,
evocacion de anteriores momentos
perdida del sentido de la vida
melancolía
añoranza
sentimiento de que toda ha acabado
sentimientos de soledad y de abandono por parte de los hijos
sentimientos de que no sirve para nada, que es un estorbo

Por lo que es de suma importancia desde temprana edad, aprender que todas las fases de la vida hay que vivirlas satisfactoriamente, todas son lindas aunque algunas presenten inconvenientes, hay que aprender a lidiar con todo ello y sacarle la parte positiva a la parte menos positiva. Hay que aprender que solo de uno mismo depende vivir la vida sintiendo que somos dueños del mundo pues nadie lo hará por nosotros.

Vivir la vejez con amarguras solo hará que las personas se alejen de nuestro lado pues la amargura, las quejas y el desanimo es contagioso.

Usted puede cambiar como dice la Biblia el lamento en baile, usted puede a pesar de cualquier incapacidad, de cualquiera enfermedad ser productivo, ser activo. Usted puede ensenar lo que sabe, compartir con los mas jóvenes su experiencia de vida, acompañar al que se siente solo, llevar palabras de aliento a los que están postrados en una cama, en fin usted puede hacer una gran lista de las cosas buenas que tiene para compartir y que no le costaran ningún dinero.
Y obtendrá la satisfacción de servir, de dar sin esperar nada a cambio, eso no tiene precio, diciendo al final hasta aquí me ayudo el Señor, gracias por todo lo que me has dado

autora
raquel demorizi

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