Bienvenido (a) ... gracias por estar aquí
Bienvenido al Centro Orientación para la 3ra. Edad. Aqui apreciarás el paso de las estaciones de tu vida, como hiciste con las estaciones del año, donde quedaron rastros indelebles. Disfruta sus huellas de amor y las del dolor -pues ambas- alegrías y penas, conviven en el peregrinar de la vida. MIRA positivamente tus años, hasta que el reloj de Dios marque su hora. Tus días están en Sus Manos. Recuerdos del ayer te angustiarán... llora, pero no entristezcas; deja que el HOY te acaricie. Es un regalo de AMOR. Oriéntate, Vive Y Ama .
Y si te preguntas ¿porqué poema en esta pagina de 3ra. edad? te diré que algunos dedican poesías y concursos sobre enfermedades y pensé, ¿porqué no poesía sobre temas expuestos? No estemos tan serios. La vejez es baile lento, hay que saberla bailar para no perder el ritmo. Si no gustas de ellas NO HAY PROBLEMA, a su izquierda lee en etiquetas y verás MUCHOS TEMAS A TU GUSTO. Piensa ¿y que seríamos sin los nietos? Adobe su vejez con la miel de un poema o melodía, eche a un lado lo que estorba y sonría con lo bueno que nos otorga. Le invito a escribir poesías al nieto o niño amado. Son parte de nuestro ser ¿porqué excluirlos ? con poemas, dolores, niños y alegrías, olfatearemos la fragancia final del otoño. Sonríe, otros no pueden sonreír ¿lo sabias?
Ahhhhh..Deja tus opiniones en el tema de tu preferencia. Escríbenos al siguiente correo... raquel.demorizi@gmail.com Ahí estaremos para ti o contactanos al
809-568 3092
Para exponer nuestros temas en otros lugares debes cumplir con nuestros términos de uso.
1.- Nuestro material no puede ser expuesto en páginas con contenido anticristiano, pornográfico, violento, nocivo, sin principios, sin moral.
2.- Cada uno de nuestros temas son de nuestra autoría, aquellos que no son dicen claramente quien es el autor o la fuente de donde fue obtenida por lo que siempre deben citarla o en otro caso solicitar el permiso de rigor para hacerlo pues si alguien se apropia la autoría podemos reportarlo.
3.- Si deseas incluir nuestros temas en tus páginas con mucho gusto los compartiremos pues nuestro mayor deseo es que los mismos sean de valor a las vidas y de positivismo en esta edad tan indeseada pero tan bella. Siempre cumpliendo con lo establecido
4- Pueden solicitarnos aprobación exponiendo el motivo por el cual deseas utilizarlo o colocarlo siempre citando la fuente y sin alterar los temas.
5- Escribe en tu correo electrónico la dirección donde estará colocado nuestro trabajo para verificar que esta siendo usado adecuadamente.
6- Si algo esta incorrecto te lo haremos saber dentro de un marco de amor y respeto.
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Ahhhhh..Deja tus opiniones en el tema de tu preferencia. Escríbenos al siguiente correo... raquel.demorizi@gmail.com Ahí estaremos para ti o contactanos al
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Mostrando entradas con la etiqueta enfermedades cardiovasculares. Mostrar todas las entradas
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domingo, 13 de noviembre de 2016
Hipertension Arterial
HIPERTENSION ARTERIAL
La Hipertensión Arterial (HTA) es una de las más difundida de las enfermedades cardiovasculares, de las cuales sólo la mitad conoce su condición de hipertenso y de ellos un bajo porcentaje realiza un tratamiento correcto.
De acuerdo a su origen hay dos tipos de HTA: la PRIMARIA (llamada también esencial), que corresponde al 90% de los casos, y en la cual no se conoce la causa de la enfermedad, siendo entonces el objetivo del tratamiento mantenerla compensada dentro de valores normales y evitar las complicaciones o secuelas; y la SECUNDARIA, que comprende el 10% de los pacientes, en la cual se identifica la causa (renal, vascular, suprarrenal, etc.) y que tiene mayores probabilidades de poder llegar a ser curada.
Existen "factores de riesgo" que son elementos o circunstancias predisponentes para padecer HTA, tales como: herencia, edad, estrés, alcohol, cigarrillo, vida sedentaria, colesterol elevado, obesidad, abuso de la sal, y algún otro de menor trascendencia, siendo importante conocerlos para procurar eliminarlos o neutralizarlos para de ese modo reducir el peligro de la enfermedad.
En la mayoría de las personas la HTA determina síntomas: cefaleas (sobre todo a nivel de la nuca), mareos, zumbidos de oídos, sofocación, fatiga, palpitaciones o dolor en el pecho, debilidad muscular, calambres y hormigueos en los miembros, alteraciones de la visión, edemas en cara y manos (hipertensión asociada a problemas renales); pero en ocasiones puede darse que la elevación de la presión sanguínea curse sin síntomas, lo cual aumenta sus riesgos y justifica la necesidad de controlarla periódicamente.
Las consecuencias de la HTA sobre el organismo son potencialmente muy graves cuando no existe un control adecuado de la misma, manifestándose sus daños a nivel de los principales órganos nobles como ser:
corazón: causa agrandamiento cardíaco (hipertrofia),
insuficiencia cardíaca,
angor o insuficiencia coronaria;
cerebro: falta de irrigación (isquemia),
daños vasculares con posibilidad de hemorragia
("ataque cerebral"= muerte o secuelas de parálisis);
ojos: hemorragias en retina,
daños por edema de papila;
riñones: alteraciones progresivas que pueden llegar hasta a la insuficiencia renal (diálisis);
vasos sanguíneos:
engrosamiento, destrucción o ruptura (hemorragias),
obstrucciones (trombosis, gangrenas).
El tratamiento de la HTA siempre debe ser determinado y controlado por médico clínico o cardiólogo.
En sus fundamentos se encuentran en primer lugar las "medidas higiénico dietéticas" que se refieren básicamente a una dieta alimentaria con reducción de la sal (restricción del sodio), la realización de actividad física y recreativa, y el control de los factores de riesgo ya mencionados precedentemente.
Cuando con estas medidas generales no se logra un control satisfactorio de la presión arterial, el médico completa el tratamiento con la administración de medicamentos de acción anti hipertensiva.
Los tratamientos deben ser continuados y permanentes, siendo su objetivo mantener compensado al paciente con cifras de presión arterial que no superen los 135 ó 140 mm de máxima o sistólica y los 85 ó 90 mm de mínima o diastólica.
El correcto tratamiento de la hipertensión arterial reduce el riesgo de complicaciones o secuelas graves y abre el camino a una mejor calidad de vida.
dato tomado de la red, desconozco el autor.
La Hipertensión Arterial (HTA) es una de las más difundida de las enfermedades cardiovasculares, de las cuales sólo la mitad conoce su condición de hipertenso y de ellos un bajo porcentaje realiza un tratamiento correcto.
De acuerdo a su origen hay dos tipos de HTA: la PRIMARIA (llamada también esencial), que corresponde al 90% de los casos, y en la cual no se conoce la causa de la enfermedad, siendo entonces el objetivo del tratamiento mantenerla compensada dentro de valores normales y evitar las complicaciones o secuelas; y la SECUNDARIA, que comprende el 10% de los pacientes, en la cual se identifica la causa (renal, vascular, suprarrenal, etc.) y que tiene mayores probabilidades de poder llegar a ser curada.
Existen "factores de riesgo" que son elementos o circunstancias predisponentes para padecer HTA, tales como: herencia, edad, estrés, alcohol, cigarrillo, vida sedentaria, colesterol elevado, obesidad, abuso de la sal, y algún otro de menor trascendencia, siendo importante conocerlos para procurar eliminarlos o neutralizarlos para de ese modo reducir el peligro de la enfermedad.
En la mayoría de las personas la HTA determina síntomas: cefaleas (sobre todo a nivel de la nuca), mareos, zumbidos de oídos, sofocación, fatiga, palpitaciones o dolor en el pecho, debilidad muscular, calambres y hormigueos en los miembros, alteraciones de la visión, edemas en cara y manos (hipertensión asociada a problemas renales); pero en ocasiones puede darse que la elevación de la presión sanguínea curse sin síntomas, lo cual aumenta sus riesgos y justifica la necesidad de controlarla periódicamente.
Las consecuencias de la HTA sobre el organismo son potencialmente muy graves cuando no existe un control adecuado de la misma, manifestándose sus daños a nivel de los principales órganos nobles como ser:
corazón: causa agrandamiento cardíaco (hipertrofia),
insuficiencia cardíaca,
angor o insuficiencia coronaria;
cerebro: falta de irrigación (isquemia),
daños vasculares con posibilidad de hemorragia
("ataque cerebral"= muerte o secuelas de parálisis);
ojos: hemorragias en retina,
daños por edema de papila;
riñones: alteraciones progresivas que pueden llegar hasta a la insuficiencia renal (diálisis);
vasos sanguíneos:
engrosamiento, destrucción o ruptura (hemorragias),
obstrucciones (trombosis, gangrenas).
El tratamiento de la HTA siempre debe ser determinado y controlado por médico clínico o cardiólogo.
En sus fundamentos se encuentran en primer lugar las "medidas higiénico dietéticas" que se refieren básicamente a una dieta alimentaria con reducción de la sal (restricción del sodio), la realización de actividad física y recreativa, y el control de los factores de riesgo ya mencionados precedentemente.
Cuando con estas medidas generales no se logra un control satisfactorio de la presión arterial, el médico completa el tratamiento con la administración de medicamentos de acción anti hipertensiva.
Los tratamientos deben ser continuados y permanentes, siendo su objetivo mantener compensado al paciente con cifras de presión arterial que no superen los 135 ó 140 mm de máxima o sistólica y los 85 ó 90 mm de mínima o diastólica.
El correcto tratamiento de la hipertensión arterial reduce el riesgo de complicaciones o secuelas graves y abre el camino a una mejor calidad de vida.
dato tomado de la red, desconozco el autor.
Factores de riesgo cardiovasculares
Factores de riesgo cardiovasculares
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte de seres humanos en todo el mundo, superando claramente a otros flagelos conocidos tales como los distintos tipos de cáncer, los accidentes de tránsito, etc.
De allí que resulta de gran importancia conocer una serie de circunstancias que aparecen en el entorno de estas enfermedades, que resultan causantes o cuanto menos predisponentes de las mismas, y que se agrupan bajo la denominación de "Factores de Riesgo", y que podríamos definirlos como las condiciones que hacen que una persona sea más propensa a sufrir un evento cardiovascular. Ciertamente cuando se presentan dos o más de estos factores en forma simultánea, las posibilidades de sufrir un evento son mayores.
Los Factores de Riesgo son los siguientes:
1.- Herencia: no se puede afirmar que estas afecciones se transmitan necesariamente a toda la descendencia de los enfermos, pero sí que hay una tendencia a que dentro de un grupo familiar donde hay uno o más cardíacos, pueda haber otros miembros que también lo sean. Por ello, los hijos de cardiópatas deben extremar sus cuidados y controles médicos periódicos.
2.- Sexo: en general las afecciones cardiovasculares son más frecuentes en los hombres que en las mujeres, aunque debe señalarse que éstas últimas aumentan su riesgo luego de la menopausia como consecuencia de la disminución de hormonas estrogénicas que, de alguna manera, constituyen una "protección" miocárdica.
3.- Edad: la edad "de riesgo" comienza luego de los cuarenta años en los varones y luego de la menopausia en las mujeres.
4.- Obesidad: el exceso de peso corporal, desorden alimentario muy común en nuestra sociedad occidental, que además suele ir acompañado de otros factores que luego analizaremos, determina una sobrecarga del trabajo cardíaco, que a la larga lleva a su deterioro o claudicación grave. De allí la indicación de mantener una correcta alimentación como una forma más de proteger el corazón.
5.- Sedentarismo: podríamos definirlo como la falta de actividad física, o la tendencia a permanecer casi todo el tiempo en quietud, tanto en el trabajo, o en el estudio, o en el hogar. El ejercicio es muy importante para el corazón y la circulación de la sangre. Debe estar programado para cada individuo conforme a sus capacidades y a las necesidades de cada uno, ya que la actividad física sin control puede llegar a ser perjudicial o al menos peligrosa.
6.- Estrés: las alteraciones emocionales, angustias, ansiedades, preocupaciones, temores y otras perturbaciones similares, por las más variadas causas (laborales, económicas, afectivas, familiares, etc.) constituyen un verdadero flagelo de nuestros días, con fuerte incidencia sobre la aparición o el agravamiento de las enfermedades cardiovasculares.
7.- Hipertensión arterial: esta enfermedad, de enorme difusión en el mundo, se caracteriza por la elevación de las cifras de presión arterial por encima de lo considerado normal, que para un adulto tipo es de 130 mm de sistólica o "máxima" y 80 mm de diastólica o "mínima". Es imprescindible que toda persona controle periódicamente su presión arterial pues en muchas ocasiones suele estar elevada hasta niveles de riesgo sin que se perciba ningún síntoma.
8.- Diabetes: afecta aproximadamente al 10 % de la población mundial, lo cual justificaría destinarle un artículo para ella sola, pero por ahora basta con decir que, a través del daño que pruduce en las arterias y que tiene un carácter progresivo e irreversible, determina -entre otras- la temida enfermedad coronaria (precursora de infarto cardíaco), y contribuye también en la arterioesclerosis cerebral . Sus efectos sobre la circulación periférica (miembros inferiores) no son motivo de esta nota.
9.- Dislipemia: es la elevación del nivel de las grasas de la sangre siendo las más notorias la del colesterol y los triglicéridos. El incremento de estas sustancias tiene mucho que ver con el tipo de alimentación o con alteraciones del metabolismo que se dan secundariamente a otras enfermedades (como las afecciones de tiroides) o en ciertos estados de la vida como por ejemplo en la menopausia. El exceso de colesterol en sangre actúa nocivamente por su depósito en las paredes de las arterias, de modo similar a lo que ocurre con el “sarro” de las cañerías, y que determina una disminución de la circulación sanguínea y del aporte de oxígeno tan vital para determinados tejidos, tales como el músculo cardíaco o el cerebro.
10.- Tabaquismo: su papel como factor de riesgo cardiovascular está dado por el efecto vasoconstrictor de la nicotina, es decir su acción de "cerrar" las arterias, lo cual disminuye el aporte de sangre y consecuentemente de oxígeno a tejidos vitales, situación que en algunas personas se suma a la descripta en el punto anterior con lo que se configura un panorama de mayor gravedad. No vamos a desarrollar aquí, por no ser tema de este trabajo, la acción cancerígena pulmonar atribuible al tabaco.
El conocimiento de los factores precedentemente descriptos es de suma importancia para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, pues si bien es cierto que algunos de ellos son inmodificables (los tres primeros de la nómina), los otros son absolutamente manejables por las personas que se propongan seriamente cuidar su salud: dejar de fumar, hacer ejercicios físicos, reducir el peso corporal, controlar adecuadamente la presión arterial, el colesterol o la diabetes (quienes la tengan), "combatir" el estrés mediante más tiempo dedicado a actividades recreativas, y no olvidar la conveniencia de la consulta médica periódica.
De esta manera se pueden adoptar actitudes positivas de prevención frente a la más grande amenaza que se cierne sobre nuestras vidas: las enfermedades cardiovasculares.
* Autor: Felipe de Urca
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte de seres humanos en todo el mundo, superando claramente a otros flagelos conocidos tales como los distintos tipos de cáncer, los accidentes de tránsito, etc.
De allí que resulta de gran importancia conocer una serie de circunstancias que aparecen en el entorno de estas enfermedades, que resultan causantes o cuanto menos predisponentes de las mismas, y que se agrupan bajo la denominación de "Factores de Riesgo", y que podríamos definirlos como las condiciones que hacen que una persona sea más propensa a sufrir un evento cardiovascular. Ciertamente cuando se presentan dos o más de estos factores en forma simultánea, las posibilidades de sufrir un evento son mayores.
Los Factores de Riesgo son los siguientes:
1.- Herencia: no se puede afirmar que estas afecciones se transmitan necesariamente a toda la descendencia de los enfermos, pero sí que hay una tendencia a que dentro de un grupo familiar donde hay uno o más cardíacos, pueda haber otros miembros que también lo sean. Por ello, los hijos de cardiópatas deben extremar sus cuidados y controles médicos periódicos.
2.- Sexo: en general las afecciones cardiovasculares son más frecuentes en los hombres que en las mujeres, aunque debe señalarse que éstas últimas aumentan su riesgo luego de la menopausia como consecuencia de la disminución de hormonas estrogénicas que, de alguna manera, constituyen una "protección" miocárdica.
3.- Edad: la edad "de riesgo" comienza luego de los cuarenta años en los varones y luego de la menopausia en las mujeres.
4.- Obesidad: el exceso de peso corporal, desorden alimentario muy común en nuestra sociedad occidental, que además suele ir acompañado de otros factores que luego analizaremos, determina una sobrecarga del trabajo cardíaco, que a la larga lleva a su deterioro o claudicación grave. De allí la indicación de mantener una correcta alimentación como una forma más de proteger el corazón.
5.- Sedentarismo: podríamos definirlo como la falta de actividad física, o la tendencia a permanecer casi todo el tiempo en quietud, tanto en el trabajo, o en el estudio, o en el hogar. El ejercicio es muy importante para el corazón y la circulación de la sangre. Debe estar programado para cada individuo conforme a sus capacidades y a las necesidades de cada uno, ya que la actividad física sin control puede llegar a ser perjudicial o al menos peligrosa.
6.- Estrés: las alteraciones emocionales, angustias, ansiedades, preocupaciones, temores y otras perturbaciones similares, por las más variadas causas (laborales, económicas, afectivas, familiares, etc.) constituyen un verdadero flagelo de nuestros días, con fuerte incidencia sobre la aparición o el agravamiento de las enfermedades cardiovasculares.
7.- Hipertensión arterial: esta enfermedad, de enorme difusión en el mundo, se caracteriza por la elevación de las cifras de presión arterial por encima de lo considerado normal, que para un adulto tipo es de 130 mm de sistólica o "máxima" y 80 mm de diastólica o "mínima". Es imprescindible que toda persona controle periódicamente su presión arterial pues en muchas ocasiones suele estar elevada hasta niveles de riesgo sin que se perciba ningún síntoma.
8.- Diabetes: afecta aproximadamente al 10 % de la población mundial, lo cual justificaría destinarle un artículo para ella sola, pero por ahora basta con decir que, a través del daño que pruduce en las arterias y que tiene un carácter progresivo e irreversible, determina -entre otras- la temida enfermedad coronaria (precursora de infarto cardíaco), y contribuye también en la arterioesclerosis cerebral . Sus efectos sobre la circulación periférica (miembros inferiores) no son motivo de esta nota.
9.- Dislipemia: es la elevación del nivel de las grasas de la sangre siendo las más notorias la del colesterol y los triglicéridos. El incremento de estas sustancias tiene mucho que ver con el tipo de alimentación o con alteraciones del metabolismo que se dan secundariamente a otras enfermedades (como las afecciones de tiroides) o en ciertos estados de la vida como por ejemplo en la menopausia. El exceso de colesterol en sangre actúa nocivamente por su depósito en las paredes de las arterias, de modo similar a lo que ocurre con el “sarro” de las cañerías, y que determina una disminución de la circulación sanguínea y del aporte de oxígeno tan vital para determinados tejidos, tales como el músculo cardíaco o el cerebro.
10.- Tabaquismo: su papel como factor de riesgo cardiovascular está dado por el efecto vasoconstrictor de la nicotina, es decir su acción de "cerrar" las arterias, lo cual disminuye el aporte de sangre y consecuentemente de oxígeno a tejidos vitales, situación que en algunas personas se suma a la descripta en el punto anterior con lo que se configura un panorama de mayor gravedad. No vamos a desarrollar aquí, por no ser tema de este trabajo, la acción cancerígena pulmonar atribuible al tabaco.
El conocimiento de los factores precedentemente descriptos es de suma importancia para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, pues si bien es cierto que algunos de ellos son inmodificables (los tres primeros de la nómina), los otros son absolutamente manejables por las personas que se propongan seriamente cuidar su salud: dejar de fumar, hacer ejercicios físicos, reducir el peso corporal, controlar adecuadamente la presión arterial, el colesterol o la diabetes (quienes la tengan), "combatir" el estrés mediante más tiempo dedicado a actividades recreativas, y no olvidar la conveniencia de la consulta médica periódica.
De esta manera se pueden adoptar actitudes positivas de prevención frente a la más grande amenaza que se cierne sobre nuestras vidas: las enfermedades cardiovasculares.
* Autor: Felipe de Urca
jueves, 1 de julio de 2010
Hipertension
El corazón ejerce presión sobre las arterias para que éstas conduzcan la sangre hacia los diferentes órganos del cuerpo humano. Esta acción es lo que se conoce como presión arterial. La hipertensión es el término que indica una presión arterial elevada, es decir, cuando el paciente presenta presión sistólica de 140 mmHg o superior y/o una presión diastólica de 90 mmHg. o superior.
Causas y prevención
Aunque esta enfermedad no es exclusiva de los hombres, son los mayor afectados. Los sitios Botanical-online.com y Fundacióndelcorazon.com algunos consejos para prevenir este padecimiento.
1. Disminuye tu ingesta de alcohol. Una copa
de vino tinto en la comida está bien, pero consumir grandes cantidades de alcohol puede provocar alteraciones perjudiciales en el corazón.
4. Aliméntate sanamente. Las frutas
, verduras, frutos secos y cereales son los mejores aliados; tus enemigos son la sal y las grasas saturadas.
5. Despídete del estrés.
E
estudios demuestran que las personas que sufren de estrés constante presentan una presión arterial elevada.
Si ya padeces esta enfermedad, lo más recomendable, además de seguir los consejos anteriores es seguir un tratamiento farmacológico, indicado por un especialista.estudios demuestran que las personas que sufren de estrés constante presentan una presión arterial elevada.
fuente: http://www.salud-masculina.com/
NOTA: SE PERMITE LA REPRODUCCIÓN PARCIAL O TOTAL , SIEMPRE Y CUANDO SE CITE LA FUENTE Y/O EL NOMBRE DE SU AUTOR
lunes, 25 de agosto de 2008
Arteriopatía Periférica Obstructiva...Piernas sin riego

El tabaco es el principal factor de riesgo de una afección que se manifiesta a partir de los 50 años y que padecen el 5% de los hombres y el 2% de las mujeres.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en los países desarrollados, pero además ocasionan numerosas incapacidades y tienen una seria repercusión socio económica. En la actualidad, la arteriosclerosis es el principal detonante de enfermedad cardiovascular y se puede localizar en cualquier parte del árbol arterial de nuestro cuerpo, si bien cerebro, corazón y extremidades inferiores son las localizaciones más frecuentes.
¿Qué es?
La arteriosclerosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las arterias y que se desarrolla, inicialmente de forma silenciosa, a lo largo de la vida. Las arterias se van cerrando por la formación de placas de ateroma en su pared interior, pero al principio esto no provoca mayores problemas porque la sangre que pasa es suficiente para responder a la demanda de los tejidos y órganos. Pero llega un momento en que la estrechez de la arteria (estenosis) se hace crítica: ya no pasa la sangre necesaria. Cuando los tejidos y órganos no reciben la sangre suficiente se habla de isquemia. Por eso es frecuente oír la expresión de enfermedad isquémica del corazón, del cerebro o de las extremidades inferiores.
Edad, tabaco y diabetes
La arteriosclerosis se desarrolla desde la juventud. Además de los factores genéticos y hereditarios, hay otros que favorecen el desarrollo de la enfermedad, los llamados factores de riesgo: el tabaco, la hipertensión y el colesterol elevado son los más relevantes, pero también la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, la hiperuricemia y el estrés. Y el más importante, y sobre el que no podemos actuar: la edad.
Los distintos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto que la arteriosclerosis de extremidades inferiores (Arteriopatía Periférica Obstructiva, APO) es la más frecuente de las arteriopatías del adulto: afecta a un 5% de los hombres y a un 2% de las mujeres. Sin embargo, en los últimos años la incidencia en las mujeres ha aumentado, debido probablemente a un aumento del número de fumadoras. La enfermedad se manifiesta sobre todo a partir de los 50 años.
No todos los factores de riesgo tienen la misma incidencia en las localizaciones y manifestaciones de la arteriosclerosis. Así, la hipertensión arterial juega un papel muy importante en la localización cerebral, el colesterol en las arterias coronarias y el tabaco en la de extremidades inferiores. En este último caso tiene también un papel fundamental la diabetes, que aumenta el riesgo de padecer lesiones isquémicas severas en las extremidades inferiores.
Dolor en muslo o glúteos
El síntoma más importante de la arteriopatía periférica obstructiva de las extremidades inferiores es el dolor en las masas musculares de la pierna, muslo o región glútea. Es un dolor inducido por la actividad. La persona afectada recorre una distancia, variable según la gravedad; aparece el dolor que le obliga a parar; descansa dos o tres minutos, y vuelve a andar hasta que surge nuevamente el dolor.
Este dolor es de origen isquémico, es decir, por falta de riego sanguíneo. De la misma forma que en el corazón aparece el dolor (angina de pecho) cuando no llega sangre al músculo cardiaco, lo mismo sucede en las extremidades inferiores cuando les falta sangre: el músculo duele, grita, avisa que algo está pasando. El dolor es ante todo una señal de alarma. Por eso cuando las piernas molestan al andar y mejoran con el reposo no hay que conformarse con atribuirlo al cansancio o a un problema reumático. En invierno, con la llegada de los fríos y la vaso constricción que produce en las arterias, personas hasta entonces asintomáticas pueden empezar a manifestar los primeros síntomas de la enfermedad.
La localización del dolor depende de la ubicación de la lesión arteriosclerótica y de la obstrucción. Cuando es alta, a la altura de la aorta, el dolor surge en la cadera y muslo, y si se sitúa más abajo, por ejemplo en femorales, el dolor se focaliza en los muslos; y si la lesión está a la altura de la rodilla, duelen los músculos gemelos. La afección de las extremidades inferiores produce además otros síntomas como sensación de frío, hormigueos o calambres en las piernas. Estos síntomas son a veces los primeros en aparecer y se clasifican en función de su continuidad y grado de intensidad.
Gradación de la sintomatología de la APO
Grado I: Síntomas como frialdad, hormigueos, calambres, parestesias
Grado II a: Dolor con la marcha que aparece después de 150 metros, lo que se conoce como claudicación intermitente moderada
Grado II b: Dolor con la marcha que aparece antes de los 150 metros, denominada como claudicación intermitente grave o incapacitante
Grado III: Dolor en reposo
Grado IV: Lesiones tróficas que pueden llegar a la necrosis y a la gangrena
* CLASIFICACION SEGÚN CRITERIOS DE FONTAINE
Evolución lenta
La arteriopatía obstructiva crónica de extremidades inferiores evoluciona con lentitud. El diagnóstico puede hacerse en la mayoría de las ocasiones en la consulta de atención primaria. Ante los síntomas que plantea el paciente, el médico suele palpar las arterias y aplicar el fonendoscopio a los troncos arteriales.
Si es preciso, los casos se remiten al angiólogo para una correcta evaluación mediante técnicas diagnósticas muy precisas. En las estenosis muy localizadas y críticas, hay que recurrir a la cirugía para permeabilizar la arteria, colocar un by-pass y revascularizar. Pero, por lo general, el tratamiento se basa en medidas higiénico-dietéticas. La más eficaz es el abandono del hábito tabáquico. Los componentes del tabaco producen constricción de las arterias, lo que agrava la insuficiencia circulatoria. Los tratamientos farmacológicos a base de pentoxifilina, que mejora algo la circulación, son poco eficaces para combatir la enfermedad. Su función es proporcionar alivio sintomático de la claudicación intermitente.
Es fundamental controlar los factores de riesgo: hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, obesidad, sedentarismo. A este respecto, los cambios en el estilo de vida son básicos para controlar la evolución y mejorar la circulación. Hay que andar, aunque duela un poco. Pero, sobre todo, dejar de fumar.
FUENTE
Publicado en la edición impresa, noviembre de 2006
http:revista.consumer.es/
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la primera causa de mortalidad en los países desarrollados, pero además ocasionan numerosas incapacidades y tienen una seria repercusión socio económica. En la actualidad, la arteriosclerosis es el principal detonante de enfermedad cardiovascular y se puede localizar en cualquier parte del árbol arterial de nuestro cuerpo, si bien cerebro, corazón y extremidades inferiores son las localizaciones más frecuentes.
¿Qué es?
La arteriosclerosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las arterias y que se desarrolla, inicialmente de forma silenciosa, a lo largo de la vida. Las arterias se van cerrando por la formación de placas de ateroma en su pared interior, pero al principio esto no provoca mayores problemas porque la sangre que pasa es suficiente para responder a la demanda de los tejidos y órganos. Pero llega un momento en que la estrechez de la arteria (estenosis) se hace crítica: ya no pasa la sangre necesaria. Cuando los tejidos y órganos no reciben la sangre suficiente se habla de isquemia. Por eso es frecuente oír la expresión de enfermedad isquémica del corazón, del cerebro o de las extremidades inferiores.
Edad, tabaco y diabetes
La arteriosclerosis se desarrolla desde la juventud. Además de los factores genéticos y hereditarios, hay otros que favorecen el desarrollo de la enfermedad, los llamados factores de riesgo: el tabaco, la hipertensión y el colesterol elevado son los más relevantes, pero también la diabetes, la obesidad, el sedentarismo, la hiperuricemia y el estrés. Y el más importante, y sobre el que no podemos actuar: la edad.
Los distintos estudios epidemiológicos han puesto de manifiesto que la arteriosclerosis de extremidades inferiores (Arteriopatía Periférica Obstructiva, APO) es la más frecuente de las arteriopatías del adulto: afecta a un 5% de los hombres y a un 2% de las mujeres. Sin embargo, en los últimos años la incidencia en las mujeres ha aumentado, debido probablemente a un aumento del número de fumadoras. La enfermedad se manifiesta sobre todo a partir de los 50 años.
No todos los factores de riesgo tienen la misma incidencia en las localizaciones y manifestaciones de la arteriosclerosis. Así, la hipertensión arterial juega un papel muy importante en la localización cerebral, el colesterol en las arterias coronarias y el tabaco en la de extremidades inferiores. En este último caso tiene también un papel fundamental la diabetes, que aumenta el riesgo de padecer lesiones isquémicas severas en las extremidades inferiores.
Dolor en muslo o glúteos
El síntoma más importante de la arteriopatía periférica obstructiva de las extremidades inferiores es el dolor en las masas musculares de la pierna, muslo o región glútea. Es un dolor inducido por la actividad. La persona afectada recorre una distancia, variable según la gravedad; aparece el dolor que le obliga a parar; descansa dos o tres minutos, y vuelve a andar hasta que surge nuevamente el dolor.
Este dolor es de origen isquémico, es decir, por falta de riego sanguíneo. De la misma forma que en el corazón aparece el dolor (angina de pecho) cuando no llega sangre al músculo cardiaco, lo mismo sucede en las extremidades inferiores cuando les falta sangre: el músculo duele, grita, avisa que algo está pasando. El dolor es ante todo una señal de alarma. Por eso cuando las piernas molestan al andar y mejoran con el reposo no hay que conformarse con atribuirlo al cansancio o a un problema reumático. En invierno, con la llegada de los fríos y la vaso constricción que produce en las arterias, personas hasta entonces asintomáticas pueden empezar a manifestar los primeros síntomas de la enfermedad.
La localización del dolor depende de la ubicación de la lesión arteriosclerótica y de la obstrucción. Cuando es alta, a la altura de la aorta, el dolor surge en la cadera y muslo, y si se sitúa más abajo, por ejemplo en femorales, el dolor se focaliza en los muslos; y si la lesión está a la altura de la rodilla, duelen los músculos gemelos. La afección de las extremidades inferiores produce además otros síntomas como sensación de frío, hormigueos o calambres en las piernas. Estos síntomas son a veces los primeros en aparecer y se clasifican en función de su continuidad y grado de intensidad.
Gradación de la sintomatología de la APO
Grado I: Síntomas como frialdad, hormigueos, calambres, parestesias
Grado II a: Dolor con la marcha que aparece después de 150 metros, lo que se conoce como claudicación intermitente moderada
Grado II b: Dolor con la marcha que aparece antes de los 150 metros, denominada como claudicación intermitente grave o incapacitante
Grado III: Dolor en reposo
Grado IV: Lesiones tróficas que pueden llegar a la necrosis y a la gangrena
* CLASIFICACION SEGÚN CRITERIOS DE FONTAINE
Evolución lenta
La arteriopatía obstructiva crónica de extremidades inferiores evoluciona con lentitud. El diagnóstico puede hacerse en la mayoría de las ocasiones en la consulta de atención primaria. Ante los síntomas que plantea el paciente, el médico suele palpar las arterias y aplicar el fonendoscopio a los troncos arteriales.
Si es preciso, los casos se remiten al angiólogo para una correcta evaluación mediante técnicas diagnósticas muy precisas. En las estenosis muy localizadas y críticas, hay que recurrir a la cirugía para permeabilizar la arteria, colocar un by-pass y revascularizar. Pero, por lo general, el tratamiento se basa en medidas higiénico-dietéticas. La más eficaz es el abandono del hábito tabáquico. Los componentes del tabaco producen constricción de las arterias, lo que agrava la insuficiencia circulatoria. Los tratamientos farmacológicos a base de pentoxifilina, que mejora algo la circulación, son poco eficaces para combatir la enfermedad. Su función es proporcionar alivio sintomático de la claudicación intermitente.
Es fundamental controlar los factores de riesgo: hipertensión arterial, dislipemia, diabetes, obesidad, sedentarismo. A este respecto, los cambios en el estilo de vida son básicos para controlar la evolución y mejorar la circulación. Hay que andar, aunque duela un poco. Pero, sobre todo, dejar de fumar.
FUENTE
Publicado en la edición impresa, noviembre de 2006
http:revista.consumer.es/
NOTA: SE PERMITE LA REPRODUCCION PARCIAL O TOTAL , SIEMPRE Y CUANDO SE CITE LA FUENTE Y/O EL NOMBRE DE SU AUTOR
La claudicación intermitente o Sindrome del Escaparate

Ocupa un lugar relevante en el conjunto de todas las enfermedades cardiovascularesLa enfermedad arterial periférica consiste en un daño u obstrucción de las arterias abdominales y de las extremidades, es decir, de los vasos sanguíneos más alejados del corazón. Pese a que la cardiopatía isquémica y los accidentes vasculares cerebrales son más conocidos, esta patología arterial afecta a gran cantidad de personas mayores de 65 años, aunque es probable que su prevalencia fuera mayor si se analizara a quienes todavía no presentan síntomas.
El tratamiento disponible se dirige a minimizar la progresión de la enfermedad y, en fases más avanzadas, las técnicas endovasculares y la cirugía juegan un papel importante.
En la enfermedad arterial periférica (EAP), el síntoma clave es el dolor en las extremidades.
Actualmente, una prueba de esfuerzo -o claudicometría-, que se realiza en una cinta para caminar, es uno de los métodos para determinar la distancia máxima que un paciente puede andar a paso normal antes de que el dolor en las piernas le haga detenerse. Ahora, un grupo de investigadores franceses ha utilizado dispositivos de sistema de posicionamiento global (GPS, en sus siglas inglesas) para valorar a los pacientes afectados, y una hoja de cálculo para trazar y analizar la distancia máxima a pie de 24 pacientes con EAP mientras caminaban por un parque público.
Mediante el GPS pueden registrarse también la velocidad y la duración de los descansos durante un periodo prolongado. El GPS permitiría así una medición más objetiva de la capacidad de locomoción de estos pacientes, ya que la claudicometría, que no se encuentra disponible en todos los centros, según los investigadores, no ofrece un cálculo preciso del problema del paciente.
Dificultades en el tratamiento
Mientras que a nivel coronario hay tratamientos de probada eficacia, los fármacos utilizados en la enfermedad arterial periférica son menos eficaces. Actualmente, el pilar del tratamiento se basa en intentar minimizar la progresión de la enfermedad manteniendo los niveles de glicemia, colesterol y tensión arterial bajo control.
El uso de fármacos como la aspirina o el clopidogrel se han mostrado eficaces para prevenir fenómenos trombóticos, pero hasta el momento ningún tratamiento farmacológico ha mostrado su eficacia completa.
El posible efecto beneficioso de la pentoxifilina, uno de los más utilizados, ha sido cuestionado en diferentes estudios. Algunos autores han registrado un beneficio sólo al inicio del tratamiento. En dos estudios hay discordancia de resultados por lo que parece que el beneficio de este fármaco en la claudicación intermitente es pequeño. En los últimos meses se han publicado en la revista "New England Journal of Medicine" los resultados de una investigación con un nuevo fármaco: buflomedil. se valoró su eficacia, en la evolución de la enfermedad arterial periférica y en la prevención de eventos cardiovasculares, como infarto e ictus (accidente vascular cerebral). Un total de 2.078 pacientes mayores de 40 años fueron tratados durante una media de 33 meses y la incidencia de eventos cardiovasculares graves fue significativamente inferior en el grupo tratado con buflomedil (reducción de un 26%), en comparación con el otro grupo, tratado con placebo. Además, la tolerancia al nuevo fármaco fue muy buena.
Revascularización
Cuando la enfermedad se encuentra en fases más avanzadas, las técnicas endovasculares y la cirugía juegan un papel importante. La presencia de isquemia crítica (dolor en reposo o lesiones tróficas) hace necesario el tratamiento de revascularización precoz, por el riesgo de pérdida de la extremidad, que dependerá del tipo de lesión y de su localización. Habitualmente, el tratamiento endovascular se reserva para las lesiones más sencillas y localizadas, y la cirugía convencional, para las lesiones más extensas.
En la enfermedad coronaria, la resolución de lesiones por vía endovascular y sin necesidad de cirugía está a la orden del día. Es habitual el empleo de stents (pequeñas mallas que mantienen el vaso abierto), que a menudo se recubren de fármacos que los conservan permeables durante más tiempo. A pesar de ello, los stents recubiertos no se han mostrado tan eficaces como cabía esperar cuando se utilizaban en el tratamiento de la EAP.
Un estudio publicado reciente abre nueva perspectiva al utilizar balones -para realizar la angioplastia- recubiertos con paclitaxel, uno de los fármacos largamente utilizados para recubrir los stents coronarios. Se trataron 154 pacientes con esta técnica, comparándose con un grupo control. A los seis meses de tratamiento, la necesidad de revascularización fue del 37% en el grupo control frente al 4% en el grupo tratado con balones recubiertos.
Síndrome del escaparate
la persona que padece esta enfermedad siente la necesidad de pararse para relajar las extremidades, pero tras retomar la actividad y avanzar unos pocos metros, se vuelve a tener la necesidad de parar. De ésto, se deriva que la persona se pare en los escaparates y tome ésto como excusa para pararse cada 50 o 100 metros.presenta dolor cuando camina que rápidamente desaparece con el reposo. Por este motivo, a menudo se detiene, de ahí que se denomine "la enfermedad de los escaparates", para reposar.
Los síntomas de la enfermedad abarcan un amplio espectro que va desde casos asintomáticos hasta aquellos que presentan isquemia crítica con ulceraciones en las extremidades, que pueden, incluso, implicar amputaciones.
Es importante diferenciar el dolor de la EAP del dolor de origen osteomuscular. Muchos presentan dolor en las extremidades cuando caminan pero no todos padecen EAP. En los problemas osteomusculares, el dolor aparece al andar pero también con la movilización pasiva de la extremidad. Los dolores musculares no suelen presentarse de forma sistemática en la misma localización y, a menudo, el dolor no cede simplemente al detener la marcha, sino que el paciente precisa sentarse, acostarse o adoptar posturas especiales.
El sistema vascular no funciona de forma compartimentada y, así, una alteración en una zona suele significar patología en otras. Este es el motivo por el que los pacientes con EAP tienen mayor probabilidad de padecer un problema coronario. Por ello, es importante un diagnóstico precoz para mejorar la calidad de vida del paciente y reducir el riesgo de complicaciones importantes.
Aunque hay casos de origen congénito, habitualmente se trata de una patología degenerativa. Es una de las principales causas de incapacidad entre las personas mayores de 65 años. Se estima que un 95 % de los hombres y un 80 % de las mujeres sufren algún grado de disminución de los diámetros del canal lumbar a partir de esa edad. La degeneración que conlleva el envejecimiento es la principal causa de este trastorno, aunque ciertos hábitos postulares debido a la vida sedentaria o los problemas de columna vertebral que se asocian a determinadas profesiones, pueden adelantar la edad de aparición de los síntomas.
El síndrome del escaparate tiene corrección quirúrgica.
fuente
TERESA ROMANILLOS publicado el 23 de mayo de 2008
http://www.consumer.es/
http://www.portalesmedicos.com/
http://gonzaloherrero.blogspot.com/
En República Dominicana si alguien presenta esta condición de salud, dirijase a El Centro de Diagnostico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT) de la Plaza de la Salud en Santo Domingo o a cualquiera de los numerosos neurocirujanos que tenemos en las diversas clínicas, ellos pueden ayudarles. Busque el cercano a usted donde quiera que viva. A tiempo todo tiene buena salida
El tratamiento disponible se dirige a minimizar la progresión de la enfermedad y, en fases más avanzadas, las técnicas endovasculares y la cirugía juegan un papel importante.
En la enfermedad arterial periférica (EAP), el síntoma clave es el dolor en las extremidades.
Actualmente, una prueba de esfuerzo -o claudicometría-, que se realiza en una cinta para caminar, es uno de los métodos para determinar la distancia máxima que un paciente puede andar a paso normal antes de que el dolor en las piernas le haga detenerse. Ahora, un grupo de investigadores franceses ha utilizado dispositivos de sistema de posicionamiento global (GPS, en sus siglas inglesas) para valorar a los pacientes afectados, y una hoja de cálculo para trazar y analizar la distancia máxima a pie de 24 pacientes con EAP mientras caminaban por un parque público.
Mediante el GPS pueden registrarse también la velocidad y la duración de los descansos durante un periodo prolongado. El GPS permitiría así una medición más objetiva de la capacidad de locomoción de estos pacientes, ya que la claudicometría, que no se encuentra disponible en todos los centros, según los investigadores, no ofrece un cálculo preciso del problema del paciente.
Dificultades en el tratamiento
Mientras que a nivel coronario hay tratamientos de probada eficacia, los fármacos utilizados en la enfermedad arterial periférica son menos eficaces. Actualmente, el pilar del tratamiento se basa en intentar minimizar la progresión de la enfermedad manteniendo los niveles de glicemia, colesterol y tensión arterial bajo control.
El uso de fármacos como la aspirina o el clopidogrel se han mostrado eficaces para prevenir fenómenos trombóticos, pero hasta el momento ningún tratamiento farmacológico ha mostrado su eficacia completa.
El posible efecto beneficioso de la pentoxifilina, uno de los más utilizados, ha sido cuestionado en diferentes estudios. Algunos autores han registrado un beneficio sólo al inicio del tratamiento. En dos estudios hay discordancia de resultados por lo que parece que el beneficio de este fármaco en la claudicación intermitente es pequeño. En los últimos meses se han publicado en la revista "New England Journal of Medicine" los resultados de una investigación con un nuevo fármaco: buflomedil. se valoró su eficacia, en la evolución de la enfermedad arterial periférica y en la prevención de eventos cardiovasculares, como infarto e ictus (accidente vascular cerebral). Un total de 2.078 pacientes mayores de 40 años fueron tratados durante una media de 33 meses y la incidencia de eventos cardiovasculares graves fue significativamente inferior en el grupo tratado con buflomedil (reducción de un 26%), en comparación con el otro grupo, tratado con placebo. Además, la tolerancia al nuevo fármaco fue muy buena.
Revascularización
Cuando la enfermedad se encuentra en fases más avanzadas, las técnicas endovasculares y la cirugía juegan un papel importante. La presencia de isquemia crítica (dolor en reposo o lesiones tróficas) hace necesario el tratamiento de revascularización precoz, por el riesgo de pérdida de la extremidad, que dependerá del tipo de lesión y de su localización. Habitualmente, el tratamiento endovascular se reserva para las lesiones más sencillas y localizadas, y la cirugía convencional, para las lesiones más extensas.
En la enfermedad coronaria, la resolución de lesiones por vía endovascular y sin necesidad de cirugía está a la orden del día. Es habitual el empleo de stents (pequeñas mallas que mantienen el vaso abierto), que a menudo se recubren de fármacos que los conservan permeables durante más tiempo. A pesar de ello, los stents recubiertos no se han mostrado tan eficaces como cabía esperar cuando se utilizaban en el tratamiento de la EAP.
Un estudio publicado reciente abre nueva perspectiva al utilizar balones -para realizar la angioplastia- recubiertos con paclitaxel, uno de los fármacos largamente utilizados para recubrir los stents coronarios. Se trataron 154 pacientes con esta técnica, comparándose con un grupo control. A los seis meses de tratamiento, la necesidad de revascularización fue del 37% en el grupo control frente al 4% en el grupo tratado con balones recubiertos.
Síndrome del escaparate
la persona que padece esta enfermedad siente la necesidad de pararse para relajar las extremidades, pero tras retomar la actividad y avanzar unos pocos metros, se vuelve a tener la necesidad de parar. De ésto, se deriva que la persona se pare en los escaparates y tome ésto como excusa para pararse cada 50 o 100 metros.presenta dolor cuando camina que rápidamente desaparece con el reposo. Por este motivo, a menudo se detiene, de ahí que se denomine "la enfermedad de los escaparates", para reposar.
Los síntomas de la enfermedad abarcan un amplio espectro que va desde casos asintomáticos hasta aquellos que presentan isquemia crítica con ulceraciones en las extremidades, que pueden, incluso, implicar amputaciones.
Es importante diferenciar el dolor de la EAP del dolor de origen osteomuscular. Muchos presentan dolor en las extremidades cuando caminan pero no todos padecen EAP. En los problemas osteomusculares, el dolor aparece al andar pero también con la movilización pasiva de la extremidad. Los dolores musculares no suelen presentarse de forma sistemática en la misma localización y, a menudo, el dolor no cede simplemente al detener la marcha, sino que el paciente precisa sentarse, acostarse o adoptar posturas especiales.
El sistema vascular no funciona de forma compartimentada y, así, una alteración en una zona suele significar patología en otras. Este es el motivo por el que los pacientes con EAP tienen mayor probabilidad de padecer un problema coronario. Por ello, es importante un diagnóstico precoz para mejorar la calidad de vida del paciente y reducir el riesgo de complicaciones importantes.
Aunque hay casos de origen congénito, habitualmente se trata de una patología degenerativa. Es una de las principales causas de incapacidad entre las personas mayores de 65 años. Se estima que un 95 % de los hombres y un 80 % de las mujeres sufren algún grado de disminución de los diámetros del canal lumbar a partir de esa edad. La degeneración que conlleva el envejecimiento es la principal causa de este trastorno, aunque ciertos hábitos postulares debido a la vida sedentaria o los problemas de columna vertebral que se asocian a determinadas profesiones, pueden adelantar la edad de aparición de los síntomas.
El síndrome del escaparate tiene corrección quirúrgica.
fuente
TERESA ROMANILLOS publicado el 23 de mayo de 2008
http://www.consumer.es/
http://www.portalesmedicos.com/
http://gonzaloherrero.blogspot.com/
En República Dominicana si alguien presenta esta condición de salud, dirijase a El Centro de Diagnostico, Medicina Avanzada y Telemedicina (CEDIMAT) de la Plaza de la Salud en Santo Domingo o a cualquiera de los numerosos neurocirujanos que tenemos en las diversas clínicas, ellos pueden ayudarles. Busque el cercano a usted donde quiera que viva. A tiempo todo tiene buena salida
NOTA: SE PERMITE LA REPRODUCCION PARCIAL O TOTAL , SIEMPRE Y CUANDO SE CITE LA FUENTE Y/O EL NOMBRE DE SU AUTOR
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